Los propietarios decidieron adquirir un piso de segunda mano con la intención de reformarlo desde cero, adaptándolo a las necesidades específicas de su familia.
Con el nuevo diseño, la zona de día se ha ubicado en el área con mayor entrada de luz natural y acceso directo a la terraza, apostando por un concepto abierto que integra el salón, el comedor y la cocina, espacios que anteriormente estaban completamente separados.
En cuanto al estilo, se ha optado por un acogedor diseño nórdico, con una paleta cromática de tonos neutros y abundante madera, aportando calidez y atemporalidad al ambiente.
La zona de día se ha convertido, sin duda, en la protagonista del piso. La cocina, con una gran isla central, integra la placa de cocción, una barra con taburetes pensada para desayunos y comidas informales, y ofrece amplios espacios de almacenaje. El blanco y el gris predominan en este espacio, un tándem elegante que aporta luminosidad y sensación de amplitud.
El salón, situado en este espacio diáfano, destaca como un rincón acogedor para el descanso, equipado con sofás, un mueble de TV y una chimenea integrada. El revestimiento de palillería en la pared añade un atractivo decorativo singular.
El dormitorio principal tipo suite cuenta con un baño privado y un pequeño vestidor. Frente a la cama, se ha instalado un armario adicional que incrementa la capacidad de almacenaje e integra un hueco específico para el televisor.
Los dos baños, ambos de reducidas dimensiones y sin ventanas, han sido tratados con colores neutros -blanco, gris y beige- para potenciar la luminosidad y la sensación de amplitud. Detalles en madera incrementan la calidez, mientras que el uso de tonos más oscuros en algunas partes aporta dinamismo al conjunto.
El dormitorio infantil, diseñado para las dos hijas, dispone de litera y dos escritorios, favoreciendo así la convivencia y la funcionalidad del espacio. La vivienda cuenta además con un dormitorio extra para invitados y una habitación actualmente utilizada como despacho para teletrabajar, con la posibilidad de convertirse en un dormitorio adicional según las futuras necesidades de la familia.
Por último, el recibidor ha sido optimizado con armarios empotrados blancos y discretos que maximizan el almacenamiento y mantienen el orden.
Fotografía: Irene Díaz
Los propietarios decidieron adquirir un piso de segunda mano con la intención de reformarlo desde cero, adaptándolo a las necesidades específicas de su familia.
Con el nuevo diseño, la zona de día se ha ubicado en el área con mayor entrada de luz natural y acceso directo a la terraza, apostando por un concepto abierto que integra el salón, el comedor y la cocina, espacios que anteriormente estaban completamente separados.
En cuanto al estilo, se ha optado por un acogedor diseño nórdico, con una paleta cromática de tonos neutros y abundante madera, aportando calidez y atemporalidad al ambiente.
La zona de día se ha convertido, sin duda, en la protagonista del piso. La cocina, con una gran isla central, integra la placa de cocción, una barra con taburetes pensada para desayunos y comidas informales, y ofrece amplios espacios de almacenaje. El blanco y el gris predominan en este espacio, un tándem elegante que aporta luminosidad y sensación de amplitud.
El salón, situado en este espacio diáfano, destaca como un rincón acogedor para el descanso, equipado con sofás, un mueble de TV y una chimenea integrada. El revestimiento de palillería en la pared añade un atractivo decorativo singular.
El dormitorio principal tipo suite cuenta con un baño privado y un pequeño vestidor. Frente a la cama, se ha instalado un armario adicional que incrementa la capacidad de almacenaje e integra un hueco específico para el televisor.
Los dos baños, ambos de reducidas dimensiones y sin ventanas, han sido tratados con colores neutros -blanco, gris y beige- para potenciar la luminosidad y la sensación de amplitud. Detalles en madera incrementan la calidez, mientras que el uso de tonos más oscuros en algunas partes aporta dinamismo al conjunto.
El dormitorio infantil, diseñado para las dos hijas, dispone de litera y dos escritorios, favoreciendo así la convivencia y la funcionalidad del espacio. La vivienda cuenta además con un dormitorio extra para invitados y una habitación actualmente utilizada como despacho para teletrabajar, con la posibilidad de convertirse en un dormitorio adicional según las futuras necesidades de la familia.
Por último, el recibidor ha sido optimizado con armarios empotrados blancos y discretos que maximizan el almacenamiento y mantienen el orden.
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