El objetivo principal de este proyecto ha sido definir con claridad la separación entre la zona de día y la zona de noche. Por un lado, se ha creado una cocina abierta al comedor y a la sala de estar, ubicada en la fachada principal de la vivienda, donde se sitúan los balcones. Esta intervención ha permitido configurar un espacio único y luminoso, aprovechando al máximo la entrada de luz natural.
En la zona más privada, se han mantenido tres dormitorios y se han proyectado dos baños completos, situados en la parte del piso con menor entrada de luz, garantizando así privacidad y confort.
A nivel estético, el proyecto ha puesto en valor los elementos originales, como la bóveda catalana, la pared de ladrillo visto y las carpinterías de madera. Estos se han convertido en el hilo conductor de la propuesta, a partir del cual se ha seleccionado el resto de materiales. Se ha buscado un equilibrio cuidado, evitando la sobrecarga visual, mediante el uso de tonalidades claras en el mobiliario que contrastan con la fuerza del pavimento y de los materiales nobles, creando un ambiente cálido y acogedor.
El resultado es una vivienda pensada para una nueva familia, flexible y funcional, capaz de adaptarse a las diferentes etapas vitales de sus habitantes.
Al tratarse de un piso antiguo, la intervención ha requerido diversas actuaciones técnicas para mejorar el confort. En este sentido, se han incorporado nuevas carpinterías de madera, respetando la esencia y los valores originales del edificio.
Finalmente, los detalles que se perciben en las imágenes reflejan el equilibrio entre materiales y la sensación de calma que transmite el espacio, dando lugar a un piso actual que se mantiene fiel al carácter y al alma originales de la vivienda.
Fotografía: Irene Diaz
El objetivo principal de este proyecto ha sido definir con claridad la separación entre la zona de día y la zona de noche. Por un lado, se ha creado una cocina abierta al comedor y a la sala de estar, ubicada en la fachada principal de la vivienda, donde se sitúan los balcones. Esta intervención ha permitido configurar un espacio único y luminoso, aprovechando al máximo la entrada de luz natural.
En la zona más privada, se han mantenido tres dormitorios y se han proyectado dos baños completos, situados en la parte del piso con menor entrada de luz, garantizando así privacidad y confort.
A nivel estético, el proyecto ha puesto en valor los elementos originales, como la bóveda catalana, la pared de ladrillo visto y las carpinterías de madera. Estos se han convertido en el hilo conductor de la propuesta, a partir del cual se ha seleccionado el resto de materiales. Se ha buscado un equilibrio cuidado, evitando la sobrecarga visual, mediante el uso de tonalidades claras en el mobiliario que contrastan con la fuerza del pavimento y de los materiales nobles, creando un ambiente cálido y acogedor.
El resultado es una vivienda pensada para una nueva familia, flexible y funcional, capaz de adaptarse a las diferentes etapas vitales de sus habitantes.
Al tratarse de un piso antiguo, la intervención ha requerido diversas actuaciones técnicas para mejorar el confort. En este sentido, se han incorporado nuevas carpinterías de madera, respetando la esencia y los valores originales del edificio.
Finalmente, los detalles que se perciben en las imágenes reflejan el equilibrio entre materiales y la sensación de calma que transmite el espacio, dando lugar a un piso actual que se mantiene fiel al carácter y al alma originales de la vivienda.
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